El Espíritu del Peregrino, ¿existe realmente?

Cada persona en el Camino tiene su propia visión del mundo que lo rodea, y de cómo percibe el movimiento que ocurre en su entorno. El Camino de Santiago, deja huellas sin duda, en el alma, corazón, y por supuesto, en nuestros pensamientos.

¿El Espíritu del Peregrino realmente existe? Una pregunta que muchos podrían tener en este momento, y se resuelve con una simple respuesta… ¡Hay que vivir el Camino para sentirlo y descubrirlo! Una verdad que todos empezamos a reconocer a medida que avanzamos hacia la meta.

Convertirse en peregrino es una de las maravillosas experiencias de la vida, donde las personas movidos por diferentes motivos que hemos mencionado anteriormente, los invitan a aventurarse y caminar por los andenes del Camino hacia Santiago de Compostela. Esos motivos que se transforman en sentimientos, de esperanza, compasión, perdón, un descubrimiento de la verdad y de tu propio ser, le llamamos, -El Espíritu del Peregrino-.

En cada paso, notas que todos los peregrinos comparten un mismo sentir, tal vez, por el propio Espíritu del Peregrino o no, pero se siento y se vive. Las sonrisas, mensajes y miradas de otros peregrinos en su paso, relatan cuentos, experiencias, reflexiones y en ciertos momentos, apoyo, para continuar… Y como olvidar a los lugareños, apasionados por la hospitalidad y el servicio hacia el peregrino, no faltara una leyenda, mito o relato sobre la cultura, tradiciones e historia de los pueblos, un complemento único de esta hermosa aventura.

Según el mito, el espíritu del peregrino va en aumento, y se empieza a sentir con mayor fuerza a medida que se avanza en el Camino, manifestándose en acciones generosas, desinteresadas y espontáneas hacia otras personas, como ayudar en pleno camino a otro peregrino a superar la etapa, compartir comidas e incluso, puede presentarse que inicias el Camino totalmente solo, y lo terminas rodeado de personas increíbles.

Muchas personas lo mencionan como una guía, ángel, energía o aura, que es sin más esperanza y fe, para aprender en el proceso y cumplir con todos nuestros propósitos. Como si se trataran de pequeños milagros diferentes en cada peregrino a lo largo de su camino, que cambian y transforman desde lo más profundo de nuestro interior hasta exteriorizarlos. Peregrinos que han experimentado por varias razones, emociones tan intensas que lloran en pleno camino y cuentan, además, que han realizado acciones que nunca habrían podido ni siquiera pensar que harían.

El Camino inicia en el espíritu, y ¿cómo saber si estoy bajo el sentir del llamado Espíritu del Peregrino?  Su aparición es natural, nada más lejos de la realidad es forzarlo, pero con toda seguridad lo experimentaras una vez inicies y avances en el camino.

Observa, detalla y mantente atento mientras caminas, valora tu entorno, escucha las aves y aprecia la naturaleza en todo su esplendor. No evites a los demás peregrinos, comparte con cada persona que te encuentres, no te arrepentirás; hasta la historia más corta puede dejarte una valiosa enseñanza. Exprésate, no te cohíbas de compartir tus pensamientos, dejarás una huella al que te escucha y tendrás la oportunidad de crear lazos especiales con otros peregrinos. Reflexiona y ora, no importa si eres o no religioso y/o creyente, medita lo que pasa en tu interior y exterior, es una practica liberadora y muy inspiradora que debes realizar durante el Camino.

El Camino hacia Santiago de Compostela, es para sentir y vivir de una manera completamente diferente, a como lo iniciaste, rodeado de los problemas del día a día, de la rutina, de la contaminación de ciudad… anímate a elevar tu espíritu.

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